El balance de logros y fracasos de nuestros políticos demuestra que son los verdugos del pueblo, los que nos acribillan a impuestos, los generadores de injusticias, abusos, arbitrariedades y los que más que solucionar problemas los crean. Elegir a nuestros enemigos creyendo que elegimos a los mejores para que nos conduzcan es el mayor error de nuestro mundo, la mayor paradoja y el esperpento más estúpido. Cada vez que acudimos a las urnas elegimos como representantes y entregamos el inmenso poder del Estado a personas que no ofrecen garantía alguna de decencia y buena conducta, sin la preparación suficiente, más leales a sus partidos que a la nación, sin capacidad para solucionar problemas y suciamente inclinados a cometer arbitrariedades, abusos y corrupciones.
